Los futuros que están llegando

No hay evidencia científica ni esotérica que nos demuestre que el futuro está prediseñado y va a pasar esto o aquello.

No se puede hablar de Futuro como único desenlace, sino de Futuros como múltiples desenlaces (si, en plural).

La existencia de múltiples posibilidades de futuros es siempre debido a las tomas de decisiones: si hago “A”, pasará “B” o “C”; si hago “B”, pasará “D”, “E”, “F” o “G”; y así sucesivamente.

También pueden darse de forma simultáneamente más de un futuro. No “Futuros Paralelos”, sino simultáneos, en especial sobre tecnologías.

No merece la pena seguir insistiendo en un único futuro, como tienen la obsesión algunos gurús, y que ha quedado evidenciado en este 2020, ya que NADA del futuro que auguraban que iba a pasar si o si, a pasado.

Aunque la excusa es que “la variante de la pandemia no se podía prever”.

Se debe trabajar el futuro con la certeza de que pueden suceder múltiples posibilidades, algunas controlables y muchas incontrolables, como una pandemia, una catástrofe natural o de la mano del hombre (guerras, golpes de estado…), que hace que se vayan abriendo en forma de cono.

El aprendizaje de este 2020, queramos o no reconocerlo, ha sido que todas las previsiones de los últimos 5 años, han estado supeditadas a las decisiones y eventos (fortuitos en este año, aunque en otros años pueden ser provocados) y NADIE puede determinar que pasará a ciencia cierta, sino que sólo puede darse especulaciones a partir las decisiones.

Siempre nos encontraremos con algún gurú de algún sector que quiere ser “famosillo”, asegurando lo que va a pasar y, por consiguiente, lo que nos hará o no ganar más dinero. Y claro está, si no pasa (que suele ser lo más normal), este “famosillo” siempre podrá decir “no habéis hecho lo que os dije”.

Desligaros de la falacia de que el futuro está predefinido, es liberador, ya que no estaréis obligados a estar pendientes de lo que “dicen” que va a pasar, sino que sois vosotros los que tomáis el control de vuestros futuros y ya no dependéis de acertar o no, triunfar o fracasar, dependiendo de lo que diga el gurú de turno, un personaje vendehúmos por excelencia. Seréis vosotros los que decidiréis que hacer o dejar de hacer, de ir en una dirección u otra, de hacer caso a los clientes y no de las decisiones que os imponen los gurús.

El único sentido que tiene una MYPE (micro y pequeña empresa) a la hora de barajar los futuros, es realizar simulaciones de diferentes escenarios para prever “que podría ser” y plantear realmente “que haríamos” en cada situación.

Pero antes debemos desligar la parte emocional, desligar los miedos a lo desconocido y a “¡no ha pasado nada de lo previsto!… ¿Y ahora que hacemos?”, analizar que sabemos y lo que no sobre lo que va a pasar en breve.

No es cuestión de erradicar los miedos, es imposible de la noche a la mañana, pero si sacarlos de la ecuación y dejarlos a parte para ese trabajo de simulaciones.

Cualquier miedo nos bloquea y no nos deja avanzar, progresar. Y con este ejercicio nos daremos cuenta que realmente sabemos más cosas de las creemos saber, por lo que  nos permitirá ver más posibilidades de negocio de lo que vemos ahora y de lo que nos pensamos que puede haber.

Prever nuestro futuro más favorable a partir de vuestras simulaciones reales de los eventos actuales conocidos, os permite hacer, rehacer y/o actualizar las estrategias para poder agendar acciones concretas a corto plazo (entre 3 y 12 meses, dependiendo de lo volátil que sea tu sector), para más adelante pasar a medio y largo plazo.

Lo importante es que los objetivos  deben ser coherentes para poderlos trabajar.

Podéis copiar este Canvas para poder trabajar en vuestros futuros.

Share