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Los futuros que están llegando

No hay evidencia científica ni esotérica que nos demuestre que el futuro está prediseñado y va a pasar esto o aquello.

No se puede hablar de Futuro como único desenlace, sino de Futuros como múltiples desenlaces (si, en plural).

La existencia de múltiples posibilidades de futuros es siempre debido a las tomas de decisiones: si hago “A”, pasará “B” o “C”; si hago “B”, pasará “D”, “E”, “F” o “G”; y así sucesivamente.

También pueden darse de forma simultáneamente más de un futuro. No “Futuros Paralelos”, sino simultáneos, en especial sobre tecnologías.

No merece la pena seguir insistiendo en un único futuro, como tienen la obsesión algunos gurús, y que ha quedado evidenciado en este 2020, ya que NADA del futuro que auguraban que iba a pasar si o si, a pasado.

Aunque la excusa es que “la variante de la pandemia no se podía prever”.

Se debe trabajar el futuro con la certeza de que pueden suceder múltiples posibilidades, algunas controlables y muchas incontrolables, como una pandemia, una catástrofe natural o de la mano del hombre (guerras, golpes de estado…), que hace que se vayan abriendo en forma de cono.

El aprendizaje de este 2020, queramos o no reconocerlo, ha sido que todas las previsiones de los últimos 5 años, han estado supeditadas a las decisiones y eventos (fortuitos en este año, aunque en otros años pueden ser provocados) y NADIE puede determinar que pasará a ciencia cierta, sino que sólo puede darse especulaciones a partir las decisiones.

Siempre nos encontraremos con algún gurú de algún sector que quiere ser “famosillo”, asegurando lo que va a pasar y, por consiguiente, lo que nos hará o no ganar más dinero. Y claro está, si no pasa (que suele ser lo más normal), este “famosillo” siempre podrá decir “no habéis hecho lo que os dije”.

Desligaros de la falacia de que el futuro está predefinido, es liberador, ya que no estaréis obligados a estar pendientes de lo que “dicen” que va a pasar, sino que sois vosotros los que tomáis el control de vuestros futuros y ya no dependéis de acertar o no, triunfar o fracasar, dependiendo de lo que diga el gurú de turno, un personaje vendehúmos por excelencia. Seréis vosotros los que decidiréis que hacer o dejar de hacer, de ir en una dirección u otra, de hacer caso a los clientes y no de las decisiones que os imponen los gurús.

El único sentido que tiene una MYPE (micro y pequeña empresa) a la hora de barajar los futuros, es realizar simulaciones de diferentes escenarios para prever “que podría ser” y plantear realmente “que haríamos” en cada situación.

Pero antes debemos desligar la parte emocional, desligar los miedos a lo desconocido y a “¡no ha pasado nada de lo previsto!… ¿Y ahora que hacemos?”, analizar que sabemos y lo que no sobre lo que va a pasar en breve.

No es cuestión de erradicar los miedos, es imposible de la noche a la mañana, pero si sacarlos de la ecuación y dejarlos a parte para ese trabajo de simulaciones.

Cualquier miedo nos bloquea y no nos deja avanzar, progresar. Y con este ejercicio nos daremos cuenta que realmente sabemos más cosas de las creemos saber, por lo que  nos permitirá ver más posibilidades de negocio de lo que vemos ahora y de lo que nos pensamos que puede haber.

Prever nuestro futuro más favorable a partir de vuestras simulaciones reales de los eventos actuales conocidos, os permite hacer, rehacer y/o actualizar las estrategias para poder agendar acciones concretas a corto plazo (entre 3 y 12 meses, dependiendo de lo volátil que sea tu sector), para más adelante pasar a medio y largo plazo.

Lo importante es que los objetivos  deben ser coherentes para poderlos trabajar.

Podéis copiar este Canvas para poder trabajar en vuestros futuros.

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Dinámicas de Trabajo en Equipo

En la empresa actual, en la que será a partir de ahora, en el post-confinamiento, es muy importante tener muy en cuenta las dinámicas de trabajo en equipo.

Para que estas dinámicas puedan fluir, es importante también que los miembros del equipo de trabajo usen correctamente las herramientas que la empresa dispone, sin necesidad de incrementar el gasto de informática de la empresa, sobre todo porque las licencias de estas herramientas informáticas ya las tienen, o son de uso gratuito.

A pesar de que las empresas nos solicitan que digitalicemos el negocio, nos encontramos que la forma de trabajar de los usuarios sigue siendo todavía “analógica”.

Estas actuaciones comportan un conjunto de barreras de trabajo, características de la era Pre-digital, como son:

– Reuniones presenciales de duración corta.

– Desplazamientos para las reuniones no importantes

– Tiempos de los desplazamientos superiores a los 20 minutos en ir, y otros tantos en volver.

– En el caso de trabajo reuniones telemáticas, se imposibilita el poder trabajar conjuntamente con el mismo documento en tiempo real.

– Lo más habitual cuando se trabaja en un documento “en  diferido”, importante para el equipo de trabajo, entre enviar el documento por mail y la recepción de la contestación o corrección del mismo, lo habitual es que se tarde entre un par de horas hasta días.

– La información importante del equipo, suele ser sólo verbal.

– …

En especial el tiempo de desplazamiento se puede aprovechar para otras tareas, sin que el usuario implicado tenga que trabajar más tiempo del necesario.

Todo esto se puede mejorar con una política de Dinámicas de Trabajo en Equipo, muy simples de aplicar y de fácil cumplimiento.

Qué son dinámicas de Trabajo de Equipos.

Las Dinámicas de Trabajo de equipo, también denominadas Dinámicas de Equipo, son una serie de actividades o tareas interactivas, que permiten reforzar puntos en común en el trabajo de equipo.

Cada dinámica permite, mediante diferentes procedimientos consensuados y sistematizados, que se adapten las tareas a las necesidades del equipo de trabajo.

Todos los involucrados en el equipo, participan para construir juntos una solución o tarea, para mejorar la convivencia y el trabajo.

Es decir, que todos los miembros del equipo trabajarán conjuntamente con los mismos recursos, para realizar la tarea encomendada de forma ágil y coordinada.

En que se benefician las empresas.

Al trabajar con las mismas herramientas y los mismos recursos, se consigue que el equipo humano, que está inmerso en una tarea conjunta, puedan estar trabajando a la vez, ahorrando tiempo que se aprovechará para hacer otras tareas o para mejorar la actual de una forma más eficaz y evitando al máximo los posibles errores, que pueden surgir por la falta de tiempo.

También permite que las reuniones de carácter urgente, se puedan realizar de forma más inmediata que actualmente, ya que para reunir a un equipo que pertenece a diferentes departamentos y/o delegaciones, es difícil de coordinar.

Es más, para estas dinámicas no se debe de desembolsar más dinero para la adquisición de equipos informáticos nuevos, ni de nuevas licencias de programas específicos para ello, ya que todo estos recursos suelen tenerlo desde hace años la propia empresa.

Los tiempos de desplazamiento, junto con los gastos que estos conllevan, se evitan desde el primer momento.

I también es muy interesante mencionar la cualidad de vida de los usuarios, ya que pueden hacer reuniones sin tener los nervios de la urgencia del desplazamiento y poder estar hasta el último momento realizando la tarea motivo de la reunión, que siempre es de agradecer.

Qué es necesario para las dinámicas de Trabajo en Equipos.

Como ya se ha mencionado, los equipos informáticos y el software necesario es muy seguro que ya lo tenga la empresa.

Estos recursos, en mayor o menor medida, son:

Digital Workplace

Se refiere al puesto de trabajo del usuario que dispone de los recursos digitales necesarios para su productividad, no en cantidad de trabajo sino en calidad del mismo.

Estos recursos hacen que el usuario se convierta en “móvil”, para que pueda mantener una dinámica de trabajo sin necesidad de estar confinado en su puesto de trabajo habitual.

Para conseguir este objetivo, el puesto de trabajo ha de tener las herramientas adecuadas para la tarea encomendada.

Y lo más importante, con el puesto de trabajo digital se consigue unificar aplicaciones y datos para todos los miembros del equipo.

Plataforma de Trabajo

Para que todos los miembros de equipo de trabajo puedan estar coordinados, es imprescindible que trabajen bajo una misma plataforma.

Las plataformas que actualmente están dando un buen rendimiento son:

Teams de Microsoft, la licencia de la cual está incluida en el Office 365, aunque por causa de la pandemia, Microsoft ha liberado el pago de esta licencia para que los usuarios del Office 10 puedan trabajar también en la plataforma.

Workplace Google (antes G-Suite), que permite que cualquier usuario con cualquier suit de programas de trabajo, puedan continuar trabajando en equipo.

Teletrabajo

Lo importante es que el trabajador sea móvil, por lo que el teletrabajo se ha de poder hacer de una forma ágil y con conexión directa con los datos de la empresa que sean necesarios para llevar a buen término la tarea encomendada.

Propuesta de aprendizaje de Strolabi

El objetivo de la propuesta de  aprendizaje, que no de formación, es conseguir un procedimiento ágil que permita adaptar la forma de trabajar del usuario con flexibilidad, autonomía en el trabajo, inmediatez de respuesta y con eficacia las condiciones del proyecto, reduciendo los gastos e reutilizando el tiempo para otras tareas.

Por ello desde Strolabi proponemos una serie de sesiones de aprendizaje a los usuarios de cada equipo de trabajo o de proyecto.

Estas sesiones son:

Que es cada cosa

– Qué es un equipo de trabajo.

– Qué son Dinámicas de Trabajo en equipo.

– Qué es Digitalización.

– Qué es Digital Workplace.

– Diferencia entre On-Line y Off-Line.

– Herramientas informáticas para las dinámicas de trabajo en el equipo.

– Qué es Tele Work.

Procedimiento de Trabajo

– Como hacer funcionar las Dinámicas de Trabajo en Equipo.

– Qué son Procedimientos de trabajo.

– Para que usar las herramientas informáticas.

– Prácticas reales de los procedimientos de trabajo sobre casos de la propia empresa.

Dinámicas de Trabajo en el Post-Confinamiento.

Las Dinámicas de Trabajo son una forma de trabajar que realmente no es nueva, pero actualmente ha llegado con mucha fuerza para quedarse entre nosotros y es cuestión de adaptarnos para poder trabajar con agilidad y flexibilidad.

Trabajar con estas dinámicas dentro o fuera del confinamiento, nos demuestra que es beneficioso para el usuario y, especialmente, para la empresa.

Esta propuesta de Strolabi es la base, donde también podremos decir el primer paso, para las formas futuras de trabajar digitalmente que los cambios de la “nueva normalidad” nos depara, para poder continuar avanzando, ya que en caso contrario, implicará hacer un doble esfuerzo más adelante, el actual y el futuro, de golpe.

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Y después del confinamiento… Trabajar desde casa

Mucho se ha hablado de lo malo que es trabajar desde casa (y muy poco de lo bueno), pero siempre desde la peor visión del empresario, junto con la vertiente de la conciliación del teletrabajador, como si fuesen problemas omnipresentes.

Siempre visto como un gran impedimento para la Pyme. Como un inmenso hándicap para el teletrabajador. Haciendo incidencia en la mujer más que en el hombre, como si la diferencia del sexo femenino incrementase el coste por ese trabajo en casa y perjudicase su productividad.

Estos artículos siempre comentando lo malo que es trabajar desde casa, sobre todo con hijos que debemos cuidar, como si se tratasen de dependientes absolutos, como si tuviesen alguna deficiencia de movilidad.

Bien es cierto que antes de los confinamientos existían un porcentaje muy bajo de teletrabajadores que tenían que apremiar esta conciliación, por tener a su cargo algún pariente con esta movilidad restringida, pero según se extrae de los cientos de miles de artículos que podemos encontrar en Internet, de repente han aparecido millones de estos teletrabajadores en España con este problema familiar.

Absurdo, ¿no?, pero es lo que podemos desprender de la lectura de todos estos artículos, y casi sin excepción.

Y no voy a escribir un artículo derrotista, quejumbroso y negativo. No.

Desde Strolabi nos negamos a ver el post-confinamiento como un castigo por haber trabajado mal, como una desgracia mitológica egipcia, nórdica o helénica.

Lo tienes que ver como lo que realmente es: una inmensa oportunidad de incremento de productividad en tu empresa.

Ya se ha demostrado con creces, incluso con las nuevas leyes nacionales, que las Pyme lo tienen que poner en práctica más pronto que tarde, y debes darte cuenta de las grandes ventajas y los grandes beneficios, que esta modalidad de trabajo (no tan nueva, por cierto) puede aportarte.

Es cierto que todavía hay quien opina que esta forma de trabajar perjudica al negocio, en especial para la pyme, por lo que intentaré disipar un poco esta falacia, enfocándolo de forma positiva tanto en la vertiente del teletrabajador, como desde el empresario.

Lo primero es tener con un espacio físico donde poder trabajar a gusto, al igual o mejor que en la oficina. Siempre se habla de que se debe tener una mesa dedicada exclusivamente para este menester, como si todos los trabajadores dispusiéramos de casas de más de 100 m cuadrados.

Tenemos que tener en cuenta que hay mucha gente que trabajan casas entre 15 y 50 metros cuadrados.

Esto ni es un impedimento ni es una desgracia.

Es lo que hay hoy en día y debemos adaptar este espacio a nuestra nueva forma de trabajar.

El trabajador debe crear un ambiente de trabajo cómodo y libre de distracciones e interrupciones.

Lo primero que se debe tener es una conexión a internet relativamente rápida, para conectarte a los programas de la empresa (a la plataforma de trabajo que necesita el teletrabajador), una muy buena iluminación (un simple flexo de sobremesa con bombilla de luz blanca es lo básicamente perfecto), estar todo ordenado (se terminó tener desparramado papeles y elementos de escritura, gracias a la digitalización) y un terminal digital adecuado al trabajo, que bien puede ser un PC de sobre mesa o un PC portátil. Las Tablet y los smartphone para esta modalidad de trabajo, debemos desecharlos y no caer en el error del autoconvencernos de que son válidos. Son lentos y de pantalla excesivamente pequeña. Para momentos puntuales breves de trabajo fuera de este espacio de trabajo, de visita a un cliente, si son recomendados, pero para tiempos inferiores a los 20 minutos.

Con ello la empresa consigue que el trabajador esté más centrado en su trabajo y se evita que realicen pausas innecesarias, como hablar con compañeros de temas mundanos (el partido de futbol, la fiesta del sábado por la noche, los pormenores de los problemas privados, los logros del hijo,…).

En definitiva, tanto para el Teletrabajador como para el empresario, se consigue una mayor productividad.

Debemos tener hábitos de puntualidad y ganas de querer iniciar nuestra jornada laboral, incluso con más entusiasmo que cuando vamos a la oficia. Estás en tu mejor área de confort, por lo que estas más relajado. Tienes que aprovecharte de ello.

Gracias a que no se debe utilizar parte del tiempo en trasladarnos a la oficina, una de las grandes ventajas, podemos estar en nuestro Smart Working en el momento previsto. Bien porque la empresa nos obliga a “fichar” al inicio del trabajo, bien porque debemos tener el hábito para poder trabajar con constancia, centrados y sin distracción alguna.

Debemos despertarnos temprano, a la misma hora que si nos fuésemos a trabajar a la oficina, hacer los quehaceres habituales de antes de salir, asearnos debidamente,  vestirnos y desayunar sin prisas.

Ponernos delante del ordenador en pijama o ropa poco adecuada para una jornada laboral es una costumbre a erradicar, ya no por el tema de las videoconferencias, que se producirán en la mayoría de los teletrabajos, sino en especial por la actitud, que esa positividad nos acompañará todo el día.

La corbata ya no es necesaria, en mucho de los casos, pero psicológicamente ponerte en chándal o con ropa más propia de vacaciones, sin asearnos y una presencia con dejadez, es tremendamente contraproducente.

Debes tener un hábito igual o similar a la que tienes cuando te desplazas a la oficina.

En definitiva, el teletrabajador está más cómodo trabajando y se consigue una mayor productividad.

El uso de la agenda electrónica para sincronizar las videoconferencias es fundamental: si necesitas estar en contacto diario con tus compañeros de trabajo, tus socios o tus clientes, para concretar temas de proyectos y evitar confusiones, eliminando tiempos de desplazamientos inútiles y tiempos de esperas a que el anfitrión este libre para la reunión…

Antes del confinamiento, sin el teletrabajo, hacer una visita de 45 minutos a un cliente en tu misma localidad era el equivalente a unos 10 km de distancia, por ejemplo, implicaba salir casi una hora antes de la reunión, si vas en coche, tardar tiempo en encontrar un aparcamiento lo más próximo posible (gasto de combustible), esperar entre 5 y 15 minutos a que el cliente pueda atenderte, recoger todo el tinglado que se haya desparramado en la reunión, sacar el coche del aparcamiento (gasto del parking), desplazarte de nuevo al puesto de trabajo con el coche y volver a buscar un aparcamiento cerca (más gasto de combustible y pago posterior del parking), llegar a la oficina e introducir la conversación en el CRM (con la posibilidad de olvidar datos que pueden ser relevantes)…

En definitiva cerca de 2 o 2’5 horas para la reunión, gastos a la empresa y nervios al trabajador.

Con el teletrabajo, tienes tiempo de prepárate la reunión desde casi una hora antes. Si el cliente no puede estar contigo, te puede avisar 5 minutos antes de la reunión y si no lo hace, no pasa nada. La reunión puede prolongarse más del tiempo estipulado, sin problema para nadie. Durante la presentación, no hace falta hacer herramientas analógicas, sino todo telemático. Durante la reunión puedes estar rellenando el CRM con la conversación, en tiempo real, y cuando finalice, se puede hacer un resumen de lo más importante, sin omitir ni un solo detalle, que a veces es de suma importancia.

En definitiva, tanto para el Teletrabajador como para el empresario, se consigue una mayor productividad y reducción de costes.

Una vez que el horario de la jornada laboral ha terminado, apaga el ordenador y disfruta del resto del día. Y lo puedes conseguir mucho antes que si te desplazas desde la oficina a tu domicilio, u otro lugar que tengas/quieras estar.

Se debe tener muy en cuenta que con el teletrabajo, además de la alta productividad, se puede conseguir un equilibrio óptimo entre tu trabajo y tu vida privada.

Y al tener más vida privada, volvemos a uno de los primero puntos,  ya que al estar en tu área de confort, estas más relajado y estarás más predispuesto a volver al día siguiente de nuevo al trabajo.

Tienes que aprovecharte de ello.

En definitiva, un Teletrabajador contento con su calidad de vida, consigue una mayor productividad.

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Un esbozo sobre el post-confinamiento

Poco a poco se constata que por un motivo u otro no se vuelve a la vieja normalidad, y eso produce ansiedad y deseo todavía más fuerte de aferrarse a nuestra esencia, de generar nuestra zona de confort, de sentirnos seguros.

Aunque a nivel consumo se está en modo crisis económica, se sigue viendo un esfuerzo por recurrir a los viejos ritmos de compras, a poner en marcha los planes diseñados, a esos viajes que teníamos previstos, a esas reformas que deseamos…

Estamos en la Post-verdad (Post-Truth) y se tiene una percepción que hace 10 años no se tenía de la toxicidad y del ruido que hay en Internet.

Tener miles de “amigos” en las redes sociales ya no es divertido y actualmente no tiene sentido tenerlos, ya que se generan fricciones a causa de visiones distintas del mundo.

La Transformación Digital hoy, incorpora nuevas tecnologías digitales. Realmente es una Transición a nuevas formas de producir y trabajar, fragmentando los procesos y adaptándose a los nuevos ritmos del “mercado”; del Time to Market al Time to Test, de la fragmentación del mercado de consumo de nichos, a las estrategias de expansión de mercados.

Todo ello produce una aceleración en los ciclos de la forma de compras y en el resto de procesos en general de la empresa.

Asimismo han confluido una serie de nuevas condiciones en esta mueva transformación digital, bastante diferente a la que teníamos hace apenas 5 años, que debemos tener muy presente y aceptar esta nueva realidad, como es la desinflación del Hype de la digitalización, que coincide con coordenadas “post-digitales” y con la madurez de una cultura digital asimétrica.

También el Figital que se prometía como la nueva revelación en 2018, de las ventas on-line desde tiendas off-line, se ha visto degradado a una mera anécdota de moda tecnológica.

El “pupose-driven”, o los nuevos modelos de la gestión de organización, basados en las motivaciones de los trabajadores hacia su empresa, va tomando más aceptación, y los Soft-Skills entran en juego como un valor de talento añadido de los trabajadores.

El purpose-driven no es una metodología, como ciertas creencias así lo indican, sino que es un enfoque, aunque si existen metodologías para llegar a él. Es la nueva perspectiva para promover la visión y/o misión de la empresa, mediante un nuevo enfoque de su cultura total y su estrategia, dirigido a generar un impacto diferente al de los beneficios económicos, como puede ser el posicionarse en el nº 1 de su mercado, el reconocimiento sectorial… entre muchas.

Las tecnologías de la sostenibilidad y las biotech no son todavía estables, por lo que podrían generar una rotura a las formas de utilización de lo digital.

Sobre la transformación digital se han escrito cientos (miles) de artículos y está (y ha estado) en boca de mucha gente, asociándolo exclusivamente a la tecnología. Pero realmente es una transformación que penetra en la profundidad de lo cultural, así como en lo personal y en lo individual. Es un proceso que suele ser más lento que la propia velocidad de la tecnología y de los mercados.

Sigue siendo normal que se confundan los conceptos “digitalización” con transformación digital. La digitalización, en el contexto corporativo, se utiliza para la incorporación de dispositivos, software y servicios digitales. Mientras que la transformación digital se refiere a los impactos en la sociedad, mercado y, sobre todo, en la economía de la empresa, pero más específicamente en los modelos de negocio o la sostenibilidad económica que generan esas tecnologías digitales.

Provoca un sentir de urgencia, por la presión de la competencia, la aparición de nuevos modelos de comunicarse, o por las nuevas formas de consumo, en especial por la expectativa de la obtención instantánea de lo adquirido.

La nueva cultura empresarial da soluciones que no son tecnológicas, como la producción Agile, la información centrada en el usuario para ajustar la oferta a la demanda, cada vez más de nicho y, sobre todo, a la personalización.

Desde hace tiempo se ha estado utilizando el tan aclamado multicanal, con información demasiado fragmentada, que transmutó a la transmedia, que exigía unir esa información entre los canales utilizados por la audiencia. Y al final se ha llegado al llamado omnicanal, que ha sido otra cosa que la transición de los anteriores entre los dispositivos o entre las plataformas y no ha sido tan transgresor ni dramático como se había escrito.

Se tiene que asimilar que lo digital no es novedad ni es moda y que lleva mucho entre nosotros (creo recordar que desde antes que se hablase del efecto 2000) y ya lo hemos tomado como algo normal y habitual (smartphones, redes sociales, videoconferencias, teletrabajo, e-Commerce, coches con ordenador abordo, geolocalización…) y es absurdo negar que se está utilizando de forma diaria, en especial por las empresas.

Lo digital también es cultural, que ha venido a convivir con viejas formas de hacer y, a su vez, con lógicas más innovadoras.

Y es la empresa quien debe tomar las decisiones para encontrar un equilibrio entre evolución y pervivencia, es la sabiduría y la ética de este equilibrio el gran qué para esta década en la que hemos entrado, aunque parece (y sólo parece) que no con un buen pie.

A parte de todo ello, se debe tener muy en cuenta que la tecnología ha entrado en la madurez digital, ya que los clientes y empleados de las empresas, los usuarios en general, utilizan multidispositivos para estar conectados e incluso con varios de ellos a la vez; PC, portátil, tablet, smartphone, play…).

Pero decir que la tecnología digital está en plena madurez o decir que está de lleno en el “post-digital”, no es sinónimo de declive, sino todo lo contrario; está de lleno en su mejor momento. La inmensa mayoría de los humanos la usa y empieza a aprovecharla para sus interacciones, sean laborales o particulares, de una forma habitual y natural.

Al haberse introducido todo lo digital en nuestro día a día, ha provocado nuestra adaptación y adopción a toda esa “nueva” tecnología, a la nueva forma de trabajar, de relacionarnos, de una manera transversal.

Ha dejado de ser “futuro” para convertirse en “actual”, en post-digital.

Esta madurez digital hace impensable estar en una empresa escribiendo con “lápiz y papel” o con máquina de escribir, de enviar cartas o un mailing por correo ordinario, o de mantener reuniones de negocio y trabajo presenciales con compañeros, jefes y clientes.

La mardurez digital nos indica que toda la digitalización lógica ya la tienen implantada las empresas, ya que se escribe con programas específicos para cada caso desde el ordenador, se usa suites de videoconferencias para las reuniones, whatsapp y e-mail para contactar con los clientes, compañeros y jefes, así como sondeamos el mercado de la competencia o de RRHH, con un solo clic. Y lo encontramos tan lógico y habitual que ni nos preguntamos como lo hacíamos antes, hace 5 o 10 años.

Aunque tampoco nos debe extrañar si empresas de diferente índole, sector o tamaño están en un largo proceso de adopción o adaptación, como la administración pública, que aun gestionan todo en papel, por muchos ordenadores que tengan.

En resumen, la madurez digital, el cambio de cultura, los nuevos modelo de negocio, la nueva forma de trabajar y los nuevos procesos, son los que obliga a la empresa a digitalizarse, a transformarse digitalmente, para encontrar un equilibrio entre evolución y pervivencia, dirigido a generar un impacto diferente o paralelo al de los beneficios económicos, como puede ser el posicionarse en el nº 1 de su mercado, el reconocimiento sectorial… entre muchos otros objetivos.

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La incertidumbre de la Transición en estos momentos

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A día de hoy, los cambios del entorno están creando una incertidumbre, y en base a ello las empresas debemos diseñar nuevas estrategias más adaptables.

Y la transición digital no está exenta de esta incertidumbre ni de la nueva estrategia adaptativa a diseñar.

Cuando todo parecía que más allá del debacle de la crisis sanitaria iniciada en marzo de este año no íbamos a ir, en la que muchos lo habían incluso llamado “inconveniente pasajero”, lo que nos ha llegado es la segunda ola de contagios de la Covid-19, anunciado desde hace meses y que pocos habían hecho previsiones para ello.

No por eso debemos acurrucarnos en el rincón más alejado de nuestra empresa, ponernos en posición fetal y llorar por nuestras desgracias, sino que es justo el momento de empezar a prepararnos para el Post-confinamiento.

En estos momentos que las incertidumbres más nos aprisionan y nos percatamos (o deberíamos hacerlo) que lo que llamábamos mundo se han transformado, y es cuando  debemos iniciar la transición.

La Covid-19 no es la causa del proceso de transformación del mundo conocido, sino que ha sido un acelerante que ha desencajado las piezas del tablero antes de lo previsto. Pero con demasiada lentitud, debido a las inercias de la vieja normalidad, se vuelven a encajar en otras configuraciones. Pero esto, nuestras empresas, pueden acelerarlo antes que las empresas de la competencia, si así lo deseamos.

Esta transformación no ha sido súbita, ni debida al impacto de la crisis sanitaria en exclusiva, muchos “síntomas” de esta transformación que estamos viendo venían de largo, lleva unos 20 años en marcha, aunque muchos no hemos querido verla.
Algunos de los indicativos de esta transformación, los noticiarios llevan anunciándolo, tanto por Internet, como en diarios o en TV:

– La transformación de la economía global, se venía anunciándose de hace más de un año que estábamos entrando en una segunda una crisis económica mundial, aparentemente.

La transformación urbanística y económica de las ciudades, en la que Ámsterdam ha sido el ejmplo más claro de este nuevo paradigma

– transformaciones en la movilidad en las ciudades, en las que se aboga por los transportes más ecológicos (transportes públicos y bicicletas principalmente), anulando zonas principales de economía de la urbe al paso de vehículos.

– La desvalorización de los vuelos en avión (por motivos muy distintos a los actuales),y que la punta del iceberg eran las bajadas constantes de los precios y bonos de cuota fija para empresas o directivos, sin importar la cantidad de vuelos realizables.

– La mayor valoración en los viajes entre ciudades por medios más sostenibles: tren, autobuses de línea, coche de alquiler…

– La degradación de los estados de bienestar, en especial por las zonas de confort.

– La privatización de la sanidad pública, que ha resultado equivocada e insuficiente.

– el crecimiento del e-commerce, aunque el ritmo totalmente actual a raíz de la crisis lo ha disparado 5 veces más de lo previsto.

Llevamos años que la OMS, y otras instituciones internacionales, venía advirtiendo de la posibilidad Lo de que ocurriera una pandemia, más o menos agresiva como la actual, aunque todos hacíamos caso omiso.
Lo que era totalmente impredecible es que específicamente viniera de un coronavirus. Era imposible adivinar como iba a llegar, ni cuando, ni que iba a ser ése.

No se puede predecir el futuro, pero sí entender con una mirada que atienda la complejidad el mundo.

Ya hemos dibujado como estamos en la actualidad. Y no, no es tan negativo como parece, ni mucho menos.

¿Y ahora qué?

De momento estamos de lleno en la crisis sanitaria mundial, y no tenemos previsión de saber cuando empezará definitivamente el “post-confinamiento”, el después de la Covid-19. Ni la OMS ni ningún ministerio de salud de ningún país, europeo o del resto del mundo, pueden predecir cuando sucederá. Se puede estimar el cuando, pero nunca asegurarlo.

¿Qué podemos hacer para sopesar y maniobrar en tiempos de incertidumbre y de desestabilización?

Es evidente que los planes de choque no han acabado y se siguen desplegando a medida que nuevos impactos y eventos derivados de toda esta drástica situación van emergiendo.

El objetivo de su empresa debe ser encontrar nuevos puntos de equilibrio y estabilidad. Suele ser un repliegue hacia dentro, recortar, reestructurar.

El estudio de los cambios que ya se ven, incluyendo los incómodos, nos puede ayudar a dibujar varios escenarios. Escenarios con los que posteriormente hacer simulaciones estratégicas, y tomar decisiones.

Por ello Strolabi hemos abierto agenda para consultorías para esta transición digital para organizaciones.

Para despejar incertidumbres de lo complejo, requiere adquirir el conocimiento de a donde se quiere llegar, y la falta de certezas sobre el presente, requiere que se combinen acciones de exploración y anticipación con mucha creatividad y estrategia. La transformación que sintonice más allá de la lógica digital, con pensamiento crítico, debe transformar el conocimiento de las tendencias en decisiones y nuevos impulsos.

No hay fórmula mágica que cambie todo lo que está sucediendo de forma rápida y estandarizada, ojalá. Pero podemos tomar decisiones en todo este terremoto de caos, pero sólo con conocimiento, creatividad y estrategia.

Imagen: https://www.istockphoto.com/es/vector/de-interrogaci%C3%B3n-de-incertidumbre-dibujo-gm505538003-45205700

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Post-Confinamiento – Apoyo al Teletrabajo

En esta época de confinamiento y miedo (y de desprecio no solo por la propia vida, en algunos casos), lo que está claro y así se ha demostrado en más de una ocasión tanto en redes sociales como en informaciones del gobierno, que el sistema de quedarse en casa trabajando funciona.

 

En múltiples informes que podemos leer por Internt, tanto nacionales como extranjeros, como por ejemplo la Encuesta sobre el Mercado Laboral 2020 de Walters People, dice que el 72% de los profesionales se quejan de la baja productividad que tienen desde las oficinas, a causa de las interminables interrupciones y al ruido que se genera constantemente el ellas.

Esto hace que algunos empleados sufran un estrés constante y, por consecuencia, el impacto negativo en la motivación y la productividad, lo que se denomina Burn Out.

La posibilidad de realizar el mismo trabajo desde casa, según este informe, es apreciada por el 68% de los trabajadores, ya que las interrupciones son mucho más escasas y pueden concentrarse más en el trabajo, por lo que la productividad aumenta considerablemente, se hace más trabajo en el mismo tiempo, y se consigue reducir considerablemente el estrés.

Según Walters People el 52% de los encuestados indican que durante lo que llevamos de año el Teletrabajo es un factor determinante para quedarse en la empresa o para cambiar a otra.

Otra de las consideraciones que la empresa deben tener, es que al permitir trabajar desde casa se consigue una conciliación entre la vida laboral y la familiar.

Eso sí, el trabajador sólo debe respetar una serie de reglas básicas como realizar las horas pactadas con la empresa, aunque puede empezar y terminar dentro de unos márgenes preestablecidos, convirtiendo en flexible esta modalidad de trabajo, o como ir indicando que previsión de acciones va a realizar durante su jornada, mediante una agenda virtual compartida.

El objetivo de un teletrabajador ya no es realizar el horario establecidas por la empresa para hacer el trabajo por el que se le ha contratado, sino que el objetivo pasa a realizar el trabajo por el que se le ha contratado, dentro de unas horas estipuladas.

Aunque parezca contradictorio, esto consigue que el trabajador sea más productivo, sintiéndose a gusto con el trabajo que está realizando.

Y no sólo demostrando la preocupación del bienestar del trabajador es lo que se gana, sino que al realizar este modalidad de trabajo, se retorna la confianza de estos a su trabajo, que a su vez repercute hacia los clientes de la empresa, dejándolos más contentos y satisfechos.

En definitiva, se mejora y mucho la imagen corporativa.

Y no debemos olvidar que todo ello es gracias a tecnología. Las herramientas tecnológicas disponibles actualmente, hacen todo esto posible de manera eficiente y eficaz.

Existen infinidad de tareas en las organizaciones que pueden realizarse a distancia: reuniones por videoconferencia, trabajar con documentos compartidos, seguimiento de clientes, compartir proyectos… Todo esto es factible gracias a plataformas como Windows Teams o GSuite de Google, como los más utilizados por su eficacia.

Pero seamos coherentes. No todos los trabajadores de la organización pueden estar en casa teletrabajando, ya que existen trabajos más manuales que obligan a realizarlos presencialmente.

Es más, a día de hoy, para mantener un cierto contacto con estos trabajadores presenciales, en algunas organizaciones se realizan turnos rotativos para que los empleados de oficina, los que están teletrabajando, realicen trabajos semanales o quincenales presenciales y poder realizar otras tareas más presenciales puntuales que de otra manera es complejo hacerlas.

Al no haber tanto ruido de fondo en la oficina ni tantas interrupciones, esta opción también es apreciada por los trabajadores que antes estaban estresados.

En resumen.

Debemos tener en cuenta que al teletrabajar la productividad aumenta, por lo que las empresas con empleados teletrabajando cada vez son más efectivos y cada vez más los clientes están más contentos con su proveedor, consiguiendo fidelizarlos.

Y realmente la inversión en ello no es mucha y, además tiene un ROI de corto periodo de tiempo.

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Encuesta sobre la Percepción que se tiene sobre que es un Consultor

Desde Strolabi estamos realizando una encuesta sobre la percepción que tienen las empresas sobre la figura de los Consultores de Transformación Digital.

Esta encuesta sólo tarda unos 3 minutos. Le pedimos, si es posible y quiere participar, que nos conteste a las preguntas.

Para contestar a la encuesta, sólo hace falta entrar en este enlace externo, o solicitar recibirlo por mail

Una vez hayamos recabado toda la información sobre esta encuesta, les haremos partícipes de ella mediante un informe que le haremos llegar en primicia, semanas antes de hacerla extensiva públicamente.

Muchas Gracias por su tiempo y colaboración

Saludos.

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Resumen de la Ley de Teletrabajo

La ley del Teletrabajo ya está finalizada y aprobado, por lo que en un mes, más o menos, ya se deberá aplicar al teletrabajo en las empresas, con la excepción de casos excepcionales como lo sucedido en el mes de marzo en un Estado de Alarma por Pandemia, por lo que empresas y trabajadores deberemos adaptarnos a ella.

En resumen esta ley contempla 6 puntos principales a tener en cuenta:

1.- ¿Qué se considera teletrabajo?

Se considera teletrabajo al trabajo realizado por el empleado desde una ubicación diferente a su puesto de trabajo en la oficina. Las horas trabajadas por el trabajador a distancia, tanto sea en Telework como en Remote Work, tienen que ser por lo menos el 30% de la jornada durante un período de 3 meses, lo que equivale a un día y medio a la semana.

2.- ¿Quién se hace cargo de los costes?

La empresa tiene que encargarse de la dotación y mantenimiento “de todos los medios, equipos y herramientas” que el teletrabajador necesite para ejercer su actividad a distancia, incluyendo las conexiones telemáticas y licencias de los programas necesarios.

3.-  ¿El teletrabajador tiene los mismos derechos?

Los trabajadores a distancia tendrán los mismos derechos que si prestasen servicios en el centro de trabajo, y no podrán sufrir perjuicio en ninguna de sus condiciones laborales. Un despido a un teletrabajador se considerará exactamente igual que a uno presencial, con las indemnizaciones que marca la ley.

4.- ¿Qué hay de la flexibilidad horaria y del control del teletrabajador?

Habrá flexibilidad horaria pero la empresa también puede fijar unos tiempos de disponibilidad obligatoria. En cuanto al control, el decreto establece que la empresa podrá adoptar las medidas que considere “más oportunas de vigilancia y control” para vigilar que los empleados cumplan con sus tareas.

5.- ¿El teletrabajo puede ser impuesto de forma obligatoria?

No. El trabajo a distancia es voluntario tanto para el empleado como para la empresa, así como el porcentaje de presencialidad en las oficinas. El trabajo a distancia es reversible para ambos, por lo que en cualquier momento, por mutuo acuerdo, el trabajador podrá dejar de ser teletrabajador y volver a realizar su trabajo de forma presencial. Lo que sí es obligatorio es que el trabajador y empresa tendrán que llegar a un acuerdo firmado por escrito.

6.- ¿Cuándo empezará a aplicarse?

Aunque la ley entrará en vigor en unos 20 días, se establece un plazo máximo de tres meses para que las empresas se adapten a las nuevas exigencias, sobretodo plasmando los acuerdos por escrito.

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FAQ sobre Teletrabajo

En estos días de vacaciones, forzadas en parte por necesidad sanitaria, he mantenido más de diez conversaciones (clientes, prospectos y conocidos), que curiosamente han sido casi idénticas, en las preguntas, por lo que está claro que las dudas generalizadas siguen un mismo patrón, por desconocimiento y porque, según me han comentado alguno de ellos, otros proveedores les han informado de forma errónea.

La siguiente conversación es un compendio de las preguntas y respuestas ofrecidas, por lo que se entendemos que es una preocupación bastante generalizada para saber que es y que no es Teletrabajo.

——

– (Cliente) En estos momentos estoy en casa trabajando desde el mes de abril, ya que la empresa me ha enviado a ella para que realice las mismas funciones que en la oficina. La empresa me dice que esto es teletrabajo, ¿es cierto?

– (Strolabi) Dependiendo que como estéis realizando el trabajo, si en on-line será Teletrabajo o si es off-line será Trabajo en remoto.

– (Cliente 1) Soy profesor de Inglés online y traductor. ¿Eso es teletrabajar?

– (Strolabi) Si estás en directo con los alumnos durante las 5 horas seguidas durante la mañana, por ejemplo, sí es Tele Work. Si realizas un tutorial para que los alumnos lo visualicen desde el ordenador en el momento que mejor le venga y tú contestas vía mail, foro o campus virtual, es off-line, por lo que es Remote Work. Lo que sí que eres es un “teletrabajador”, tanto de una manera como de la otra.

– (Strolabi) Si estas realizando traducciones de los trabajos que te pasan los clientes o la empresa, será Tele Work si estás conectado on-line con la red de la empresa y la traducción que estas realizando se graba en el servidor de la empresa y no en local. Si el trabajo a traducir te la han pasado vía mail, tú la traduces y lo envías también por mail, eso es off-line y por consiguiente es Remote Work.

– (Cliente 2) Estoy en una empresa como comercial y estoy desde casa conectándome con los clientes, ¿eso es teletrabajar o tampoco?

– (Strolabi) Cuando contactas con el cliente por teléfono o por mail, y el informe de la conversación lo introduces en el ERP una vez a la semana, cuando pasas por la oficina, o lo envías via mail a tu departamento para que ellos lo intruduzcan, esto es Remote Work. Si te conectas con el cliente vía videoconferencia, pudiendo incluir en la conversación a un compañero de tu equipo de trabajo, o el informe de esta reunión lo introduces on-line en el CRM de forma directa y automática, eso es Tele Work, dicho de alguna manera.

– (Cliente 3) Soy administrativo y realizo documentación y otros trabajos característicos de este departamento, y la empresa me dice que lo haga desde casa, ¿Eso… qué es?

– (Strolabi) Si la empresa te ha habilitado un acceso directo a sus servidores y te permite trabajar on-line con el ERP, eso es exactamente Tele Work. Pero si el trabajo a realizar lo estas realizando vía mail, recibiendo y enviando los documentos y trabajos encargados, eso es Remote Work.

– (Clientes) Vale, ya veo. Pero entonces para poder demostrar las horas que he trabajado utilizo una plataforma que me monitoriza… ¿tampoco?

– (Strolabi) Entiendo que te conectas a alguna aplicación he indicas a que hora empiezas a trabajar y a que hora terminas, como si fuese un reloj de marcaje como los que hay en la oficina, ¿correcto?

– (Cli) Si, justamente eso.

– (Str) Eso es la base de un Remote Work, nada que ver con un Tele Work, que no se necesita el control horario.

– (Str) Otra cosa es que la empresa necesite tener una aplicación para indicar cuando empezar un trabajo o proyecto, y cuando se termina. Eso es un “control de Producción”, algo necesario si se quiere imputar costes a los trabajos realizados. Y software de producción hay muchos y algunos son específicos para cada sector, más o menos complejos y fiables, enlazados o no con contabilidad… pero todos de pago, y no tienen nada que ver con el control horario gratuito que suelen encontrar en Internet.

– (Cli) En mi puesto de trabajo de la oficina, tengo mi versión web de mi Outlook, que puedo accedo a él desde casa. Eso no es Tele Work, lo tengo claro. Pero si mi empresa hubiera decidido darme conexión remota a mi ordenador de sobremesa del trabajo, eso sí sería Tele Work, ¿entiendo que tendría que estar cumpliendo un horario y tendría una monitorización?

– (Str) Lo que indicas es una mezcla de las dos formas de teletrabajar. Pero te contesto por partes, ya que hay más de una pregunta en lo que me consultas.

– (Str) Si accedes a tu Outlook desde casa es Remote Work, tal como has indicado.

– (Str) Si la empresa de da acceso remoto a la computadora de tu puesto de trabajo de la oficina, o a la virtualización del escritorio del mismo desde el servidor, eso si es Tele Work, ya que estas trabajando como si estuvieses en la oficia. A este servidor tendrías que poder acceder a través de un DMZ, por lo que si no lo tiene la infraestructura de tu empresa se complica y mucho, o lo tenéis en el Cloud de la empresa, ambas por temas de ciberseguridad.

– (Str) El Tele Work no tiene como objetivo el estar fijado a un horario de inicio y finalización, sino que debe ser tratado por trabajos realizados, por lo que tener una aplicación de control horario, no sólo no es necesario, sino contraproducente, ya que crea un mayor estrés del necesario. Lo que sí que está claro es que debes trabajar el tiempo estipulado en el contrato (40 horas semanales u 8 horas diarias), y es tu responsabilidad el cumplirlo. También está claro que en tú Outlook debe ser abierto a toda la gente de tu equipo, indicando a partir de que hora estás accesible y a que horas estás realizando otras funciones, más que nada para que si un compañero se quiere poner en contacto contigo, sepa cuando hacerlo.

– (Cli) Mi jefe quiere que en mi WorkPlace utilice la interface de la empresa para poder monitorear el trabajo que estoy realizando ¿tampoco es teletrabajo?

– (Str) No. Eso es que tu jefe desconfía de ti, no cree en el Tele Work y quiere que sigáis trabajando en la forma antigua, como se hacia hace años en las oficinas, en la que te controla como se hace el trabajo, realmente como él quiere, sin importarle mucho si el trabajo está bien o mal hecho, y por eso monitoriza a sus subordinados (que para él no son colaboradores, ni equipo). Ten en cuenta que este “tele-jefe” te va a estar contactando todo el rato para poderte controlar, ya que tampoco se fiará de esa plataforma.

– (Cli) Entonces ¿Qué necesito para poder hacer bien mi trabajo desde casa?

– (Str) Como te he indicado antes, debes tener un Outlook, que ya tienes on-line, para poder llevar un registro de lo que vas a hacer y de lo que estás haciendo (inicio, finalización, paradas horarias para descansos, programar reuniones, hacer o dar cursos, realizar videoconferencias…). Ten en cuenta que Microsoft está aplicando este concepto de trabajo on-line en su suite Office desde hace unos 12 años (Office 2007) y usando la nube desde hace uno 10 años (Office 365).

– (Str) Si partimos de cero, la empresa debe facilitarte una conexión empresarial rápida y fiable a internet (a partir de 300Mb sincronas sería perfecto), un ordenador, de sobremesa o portátil (en el caso de que tu no lo tuvieses), una licencia de Office 365 profesional, un acceso seguro a las aplicaciones empresariales en el servidor, ERP o CRM, y al guardado de lo trabajado en el servidor y no en local (en el disco duro del PC que tienes en casa), así como el software necesario para la ciberseguridad (hakers, virus…).

—-

Las conversaciones fueron más extensas en algunos casos, ya que querían concretar más en su tipo de trabajo. En el caso de que querais matizar más,  envianos las preguntas en Cantacto, indicando tu mail.

Contestamos todas las consultas que nos hacen.

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Transformación Digital Post-Confinamiento: Miedo a implantarla en tu Pyme

Es curioso ver como mucha gente habla de la transformación digital, de lo que es y lo que hace, pero casi todos los que hablan de ella, ni han visto lo que es realmente ni lo que puede llegar a hacer.

Cada vez hay más consultoras y revistas especializadas, como Forbes, hablan de la confusión que existe entre la Transformación Digital, la Digitalización y Renovación Tecnológica, intentando deshacer el embrollo.

Este enredo es debido a la saturación de lo que hablan los especialistas en renovación tecnológica, principalmente, ya que lo hacen para vender lo que tienen en cartera, no lo que necesita el cliente.

El miedo que los empresarios dicen tener a la Transformación Digital son dos: que es algo de moda pasajera no es para su empresa y que es un gasto sin retorno. Pero no es ni una moda ni un gasto, sino una realidad y  una inversión.

Estos miedos a la Transformación Digital, puede acarrear problemas reales, que afectan y afectarán al desarrollo de tu Pyme, aunque no se quiera ver.

Pero para poder empezar a explicar que problemas trae tener miedo, lo mejor es aclarar, de nuevo, que es Transformación Digital, Digitalización y Renovación Tecnológica.

La Transformación Digital no es un producto informático, ni una solución estándar que se compra y se aplica, ni mucho menos un software. Realmente es el paso de modificar una organización usando procesos innovadores, adaptando tecnología y cambiando la cultura corporativa anticuada arraigada en la empresa por la nueva con el objetivo de implementar nuevos modelos operativos y de negocio.

La Digitalización es realizar los procesos automatizados, a cambio de los manuales que hasta ese momento se realizaba, por medio de la informática. Es realizar los procesos que antes se hacían sobre papel y los repetitivos que constantemente se hacen una y otra vez. La digitalización más conocida es la que desde el 2000 se lleva implantando en las Pymes: escanear facturas y otros documentos que se reciben/envían en papel a documento digital almacenado en el disco duro del servidor.

Esto es lo más básico de la Digitalización, y la práctica totalidad de las Pyme ya lo están haciendo, por lo que parte de la digitalización ya está implantada, por lo que en algunos casos sólo queda son los avances que satisfagan a empleados y clientes: Nubes públicas o privadas, aplicaciones para móviles, servicios de almacenamiento en remoto, automatización de procesos repetitivos, análisis y gestión…

La Renovación Tecnológica es cambiar los actuales equipos informáticos por nuevos elementos, por estar obsoletos. Pero ¿realmente es necesaria esta renovación tecnológica total en nuestra Pyme? En la mayoría, en la inmensa mayoría de los casos, no es siquiera necesaria, solo adoptar ciertas innovaciones tecnológicas es más que suficiente.

Este tsunami ya no se parará, y nos ofrece una serie de oportunidades que la Pyme no puede dejar de lado. Si tu Pyme no cuenta con expertos cualificados, si hay una falta de apoyo de dirección o no se escoge al proveedor adecuado, es seguro que tu empresa quede rezagada respecto a tu competencia.

Al retrasar la implantación de la Transformación Digital, corres el peligro de entrar en dinámicas negativas, que hacen que tu empresa quede ninguneada por los clientes y que tu competencia deje de tenerte en consideración como su competencia.

Como es sabido y demostrado, el mercado es dinámico y vivo, ya que está en constante mutación y evolución, algo que ha quedado muy patente durante el confinamiento, y que sufriremos directamente en el post-confinamiento. A parte de este factor ambiental, que también podemos definir como factor sanitario con connotaciones sociopolíticas, evidentemente también tenemos claros factores económicos, que nos hacen cambiar el rumbo de nuestros planes de marketing, aun sin haberlos terminado.

Algunas de estas dinámicas negativas son:

1.- Reacción Lenta. Si nuestras infraestructuras internas, sean comerciales, informáticas o financieras, son en base a procesos analógicos obsoletos, incluso antes de del confinamiento (compras, transacciones bancarias, tramites, consultas, comunicación con clientes/proveedores…), es un obstáculo serio que no nos permitirá reaccionar con la celeridad que nos gustaría o con la que deberíamos. Esto suele ser motivo más que suficiente para que los clientes estén descontentos con nuestro servicio.

2.- Perder Clientes. Un cliente descontento, ha dejado de ser cliente. Los clientes son omnicanal. Estos desean tener experiencias personalizadas y satisfactorias, que se comunique con él por el mismo medio que lo hacen ellos. Tenemos que tener en cuenta que el actual cliente no es un consumidos inculto y desinformado, ya que tienen toda la información gracias al Internet de las Cosas (IoT – Internet of Things).  Como cliente de mis proveedores, antes de pedirles algo, consulto por internet cual es mi mejor opción y que otros proveedores tienen el producto y a que precio. Si das a tu cliente habitual un servicio con una experiencia “Wow!”, no tendrá la necesidad de comprar en otro lado. Si tu empresa no ofrece esta experiencia, serás uno más del mercado, por lo que el cliente irá a compra al más económico… hasta que encuentre al proveedor que le ofrezca la experiencia que busca, sin importarle excesivamente el precio.

3.- Empresa estática. Está estrechamente relacionada con punto de “Reacción Lenta”. Hoy es muy importante la movilidad, por lo que suele ser una de las piedras angulares de la Digitalización. Pero esta movilidad no es únicamente el que todos tengan móvil y tablet, si no que se debe diseñar una estrategia para aprovechar el crecimiento digital de la empresa, poder tener una presencia on-line adecuada y coherente con tu negocio, aprovechar las oportunidades de ventas y permitir tener teletrabajadores. Seguir como se ha trabajado los últimos 20 años (llamada de teléfono, mail y fax), nos hace ser una empresa analógica, estática y terriblemente lenta.

 4.- Perder ante empresas digitales. Las empresas que han nacido bajo la tecnología o las que han sabido adaptarse a ella, son las que han conseguido prosperar, incluso en época de Vacas Flacas, como en el actual post-confinamiento que nos está llegando. Si no sabemos adaptarnos o no queremos evolucionar (“si esto nos ha funcionado durante años, ¿Por qué debemos cambiar ahora?”), estamos en clara desventaja ante nuestra competencia real, por lo que perderemos las oportunidades de ventas, antes de poder pasar una oferta.

5.- Procesos analógicos. Seguir como hasta ahora sin aprovechar la tecnología actual, nos dejará sin la posibilidad de automatizar procesos, seguir con los errores y con nuestra “Reacción Lenta”, por lo que la competencia nos pasarán por delante sin entender el “¿qué ha pasado?”.

6.- Desarrollo de nuevos productos a destiempo. Descubrir una necesidad en el mercado, desarrollar el producto o servicio, probarlo, rectificarlo y actualizarlo, exige una gran agilidad y una plataforma de trabajo adecuada y flexible. De no cumplir con estos requisitos básicos, más los correspondientes al propio producto, el equipo de trabajo que lo desarrolla tardará en sacarlo al mercado, por lo que será obsoleto o habrá salido cuando ya no lo reclama el mercado.

7.-Equipos de trabajo no adecuados. Para cada proyecto se debe crear un equipo de trabajo adecuado. Esto quiere decir que debe ser multidisciplinar; o sea, en el equipo debe haber personal de ventas, producción, administración y financiero. Actualmente suelen ser desarrollado y creado únicamente por el director del departamento, por lo que los procesos de desarrollar el producto o servicio, probarlo, rectificarlo y actualizarlo, se hacen más lentos y suelen atascarse ya en el inicio, por no tener claro el concepto del mismo y por no realizar consultas necesarias a los clientes que lo reclaman. El líder del equipo no puede ser bajo ninguna circunstancia el director de uno de los departamentos implicados, sino que debe ser la persona con más conocimiento de dicho producto, pero que deberá apoyarse en el resto de especialistas de cada área, y teniendo en cuenta lo que pide el cliente.

8- Incumplimiento de Contratos. Cada vez más tenernos normativas y leyes que nos penalizan ante nuestro incumplimiento de contrato. Si no tenemos en cuenta estas normas reguladoras y no las tomamos enserio, corremos el riesgo que tener penalizaciones y denuncias por incumplimiento. La digitalización es fundamental en el seguimiento de los trabajos a realizar. Trabajar con la hoja de cálculo tradicional para realizar este proceso es, aunque no lo consideres así, un trabajo analógico y obsoleto y que no se adaptan a los requisitos de los organismos reguladores.

9.- Perdidas de ROI. No tener tu empresa con la transformación digital mínima adecuada, es un claro ejemplo de que el retorno de la inversión no se realice nunca. La virtualización, la nube, el Big Data o Small Data, las analíticas, empiezan a ser fundamentales para que las empresas puedan dar la experiencia requerida por el cliente. Una Hoja de Ruta hacia la transformación digital debe contemplar la implementación de la tecnología necesaria (ni en exceso ni en defecto), y nos posibilitará que el RoI sea realizado en el plazo correctamente diseñado.

Según artículos que podemos estar leyendo desde finales de 2018, nos dice que el 40% de las empresas españolas tienen la capacidad de poder dar el salto hacia la Tranformación Digital, pero estudios realizados por el Gobierno de España, al inicio del confinamiento, indicaba que sólo el 7% habían dado este salto y sólo un 17% restante estaban con la tecnología necesaria para poder hacerlo. Debido a la crisis sanitaria, las Pymes han frenado este avance tecnológico, ya que muchas todavía piensan que la informática (y la tecnología en general) es un gasto que la empresa no puede asumir, y no una inversión con ROI a corto o medio plazo (entre 3 y 12 meses).

Ahora la pregunta es sencilla: ¿Cuándo quieres avanzar?

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