Teletrabajo – Verdad o Bulo sobre el fin del teletrabajo en España.

¿El Teletrabajo ha terminado definitivamente en España?, ¿Quéee?

Llevamos desde principios del mes de agosto con una serie de bulos que están contaminando el mundo laboral en España, que crea más confusión aun del que ya había, sobre el teletrabajo.

Se va diciendo que el teletrabajo ha muerto y que no volverá a España.

Y esto es lo que querrían los que tienen miedo a los cambios, a las nuevas tecnologías y las empresas ancladas en el pasado.

Se ha comentado que el día 9 de agosto, el teletrabajo ya no es una obligación en España.

La realidad es que no ha sido nunca una obligación. Y esto es la única verdad que se cuenta.

Esto viene a una mala interpretación del Real Decreto Ley sobre el Teletrabajo en el que se indica que 3 meses después del fin del estado de emergencia, las empresas no están obligadas a lo que indica este Decreto Ley.

El fin del estado de emergencia en España terminó el 9 de mayo, por lo que el Decreto Ley ya no “debería ser” aplicable desde el 9 de agosto, salvo en una excepción: que los ERTES sigan aplicándose.

Y es justamente lo que está sucediendo.

Pero… ¿Qué es lo que realmente dice el Real Decreto? ¿Es una ley para que se pueda o no hacer teletrabajo?

No, no es una ley en el que se permita realizar una forma de trabajar que lleva algo más de 20 años haciéndose en todo el mundo, aunque en España la mayoría de los trabajadores la haya descubierto hace cuatro días, gracias a la pandemia.

Ni tampoco como debe hacerse este teletrabajo.

Lo que realmente dice el Decreto Ley es que cuando la empresa obligue a sus trabajadores a teletrabajar, deben correr con los gastos y costes derivados de realizar esta actividad, como es la adquisición de mobiliario, la adquisición de dispositivos informáticos y el consumo eléctrico de su actividad en casa.

Y no dice nada más.

Ya realicé un resumen de ella hace un año (https://www.strolabi.com/2020/09/23/resumen-de-la-ley-de-teletrabajo/).

También se indica que este Decreto Ley es vigente mientras esté el estado de alarma y que los ERTES se sigan aplicando.

Y esto último sigue en vigor.

También quiere decir que las empresas que están obligando a sus trabajadores a teletrabajar desde la entrada en vigor del Decreto Ley, deberán continuar pagando los costes derivados de la actividad obligada. Pero que los nuevos teletrabajos que se realicen a partir de la fecha 9 de agosto, si no están incluidos en un ERTE, es cuestión de negociar con la empresa las condiciones, costes, horarios y sueldo para realizar esta modalidad de trabajo en remoto.

Y no dice nada más.

Un tema diferente son aquellas empresas suministradoras que les interesa hacer creer a sus clientes que el teletrabajo ha terminado y que deben de dotar a sus trabajadores en la “rentrée” a las oficinas, de mejores dispositivos y una actualización del parque informático, tanto de hardware como de software. Digitalización lo llaman, pero no deja de ser una renovación del parque de informático o, en el mejor de muchos casos, una re-informatización de la empresa, algo muy lejos de una Digitalización real.

Pero esto último es otra historia, que entraríamos en la picaresca Española o en la falta de escrúpulos de ciertas empresas hacia sus clientes.

Lo cierto es que el teletrabajo ha llegado con más fuerza  y que desde primeros de este mes de septiembre estamos viendo ofertas de empleos en el que se buscan teletrabajadores, híbridos o a jornada completa, cada vez más con el teletrabajo de alta calidad, con modalidades actuales y en muchos casos con costes y recursos pagados por la empresa contratante.

Y cada vez veremos menos teletrabajo con las modalidades de hace 25 años, que tanto hemos visto y oído durante esta pandemia, en especial con esa cancioncilla de “es que el teletrabajo no funciona”, pero con las condiciones arcaicas de recepción y envío de trabajos sólo vía mail, es normal: demasiado barato para la empresa, pero extremada bajo productivo.

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Teletrabajo – Evolución del Teletrabajo

El pasado 23 de junio, IOR Consulting realizó un artículo sobre el Teletrabajo “Tendencias y Fituro” (https://ior.es/teletrabajo-tendencias-futuro/)

Tuve la gran suerte de que contaron conmigo, entre otros colaboradores, para poder hablar un poco del tema.

Un conocido de Strolabi me preguntó al día siguiente de salir el artículo, si podía desarrollar un poco más el tema, ya que era evidente que se “arañaba la superficie” del teletrabajo en este artículo. Yo, como Mentoring que suelo ser, no escatime tiempo en explicárselo.

A raíz de este artículo junto con Vanina Lludgar realizamos un Webinar para ampliar este tema, que en breve subiré el en canal de Youtube que vamos a realizar desde Strolabi.

Hace unos días un cliente me felicitó por este artículo (gracias, de nuevo IOR por la oportunidad), pero me comentó que no pudo asistir a la conferencia, me pidió exactamente lo mismo, que desarrollara un poco más el tema, ya que tenía dudas y quería despejarlas.

Y a eso voy, aunque no lo haré en un único artículo.

Lo que tanto este artículo, como el webinar, como una infinidad de artículos sobre teletrabajo que podemos encontrar y leer, esta modalidad de trabajo ha tenido el auge y la importancia que tenía que tener hace un par de años, que por diferentes aspectos sociales y laborales en España no ha sido así, y que debido a la pandemia mundial en la que vivimos inmersos, el home work ha sido para muchas Pymes españolas todo un reto, ya que les ha obligado no solo a adaptarse, si no a empezar a tomar conciencia de que el modelo de trabajo que llevábamos arrastrando décadas (y en algunos casos más de un siglo), es obsoleto o que hace aguas por muchos puntos. Y por ello muchas de ellas no están lo suficientemente preparadas a todas las singularidades de los modelos de trabajo actuales.

Tras más de un año de situación pandémica, el teletrabajo se ha asentado, aunque no de la misma forma para todos,  y empresas y trabajadores han ido aprendiendo de manera conjunta, sobre la marcha, que es lo más óptimo y lo más productivo.

Pero aunque el trabajo a distancia ya se conoce mejor, se empiezan a vislumbrar las tendencias de los futuros que irán configurando el teletrabajo de una forma más precisa.

Evolución del teletrabajo

Antes que nada indicar que el concepto de Teletrabajador, como empleado que trabaja remotamente, es correcto, así como decir que el Trabajo a Distancia se le llame Teletrabajo, aunque en este último punto hay que matizar las diferentes modalidades que se utilizan hoy en día. Que se siguen usando aunque algunos sean muy costosos o poco productivos.

El teletrabajo realmente no es novedoso, como muchos piensan o les han contado.

Hace más de veinticinco años, casi treinta, apareció el teletrabajo. Este se realizaba mediante la recepción por mail de tareas a realizar. El teletrabajador realizaba la tarea encomendada, la reenviaba a su jefe, y esperaba a que este diese el visto bueno y le asignara otra. Muy engorroso por el tiempo de espera entre envíos.

Para diferenciar las diferentes modalidades de teletrabajo, a esta, hoy en día, se le llama remote Working, o Trabajo Remoto, y sigue siendo lento y muy poco productivo.

Aunque desgraciadamente es la que más Pymes siguen utilizando.

Según fue avanzando la tecnología, apareció el smart Working, o Trabajo Inteligente.

En esta modalidad, el teletrabajador se conectaba un servidor-filtro de la red de la empresa, al DMZ por medio de una VPN para recoger y dejar los trabajos realizados.

Microsoft sacó ciertas versiones de sus programas, como Outlook, para ganar en instantaneidad, gracias a las tareas y a las agendas compartidas. Y Cisco, sus sistemas de videoconferencias en tiempo real, que permitían tener tele reuniones con interlocutores alejados.

El principal y gran inconveniente: el coste de toda esta instalación, ya que era y es caro, muy caro, el más caro de todas las modalidades, ya que la empresa debe tener: un servidor usado como filtro de la red interna relativamente potente, una conexión VPN, que sólo se puede realizar por una línea con IP fija (que se paga cara, ya que las compañías de telefonía mantienen la exclusividad en esa dirección IP mediante un coste elevado), programas específicos con software “servidor” en la empresa y software cliente para todos los usuarios remotos, un equipo de técnicos informáticos en plantilla para poder hacer limpieza del servidor DMZ, mantener las conexiones DMZ, de los Firewalls específicos, de intrusismos, de limpiezas de virus y malware… y así podríamos  seguir según el sector y la implicación que la empresa quiera darle a los teletrabajadores.

Si a esto le sumamos su baja productividad en relación a su coste, y a que el smart working no tiene hora de fin de jornada laboral, lo convierten en el menos aconsejado, a menos que la empresa ya lo tengas todo montado en él y esté usando el teletrabajo desde hace más de una década.

Otro de los inconvenientes que tiene es que fácilmente se cae en la fiebre de los indicadores, dejando mermada la libertad, la flexibilidad o la movilidad del teletrabajador. Un ejemplo son los indicadores de tiempo de conexión no representativos para medir la productividad y la calidad del trabajo. Incluso algunos indicadores pueden provocar a que los empleados se estresen más que en la oficina, en vez de motivarse.

Con la llegada del cloud, han aparecido los escritorios virtuales y los servidores en la nube, por lo que los puestos de trabajo se han convertido en smart workplaces, o puestos de trabajo inteligentes, fundamental para el tele Working.

Aquí debo hacer un pequeño inciso, ya que la traducción de Tele Working no es el que mucha gente le da: Tele Trabajo, si no que el verdadero nombre es “Telematic Working”. Y como los norteamericanos tienen la tendencia a reducir palabras, se quedó como Tele Working. Y su significado, muy acertado, es Trabajo Telemático, ya que se usa todos los recursos temáticos de los que actualmente tenemos a nuestro alcance.

La principal virtud de esta modalidad es que estás trabajando desde donde sea y con el dispositivo que se tenga a mano, pero como si estuvieses sentado en la mesa de trabajo de tu oficina, con tu horario de trabajo estipulado.

Esta modalidad es tan económica que posiblemente la empresa tenga que invertir muy poco dinero en su inversión, ya que actualmente todas las empresas, y las Pyme no son una excepción, tienen todos los recursos, programas y dispositivos para poder realizarlo (PC, portátil, tablet, smartphone, ERP, CRM ), por lo que la convierte en la modalidad con una muy alta productividad, y ya no sólo por su bajo coste.

Y cuando termina tu jornada laboral, es muy posible que ya no puedas entrar en tu escritorio virtual, si así se ha pactado con la empresa.

Este tipo de cambios en la tecnología y en las rutinas requiere necesariamente un cambio previo de la cultura del bienestar, cultura organizacional y cultura de liderazgo.

Flexibilidad horaria

Una de las ventajas del teletrabajo es que el empleado puede sacar más partido a su jornada laboral, ya que, entre otras cosas, no tiene que invertir tiempo en trasladarse a la oficina. Así, puede organizarse mejor y ser productivo estructurando su horario de trabajo en función de sus prioridades profesionales y personales.

Las empresas que han tenido la visión de ponerlo en marcha, empiezan a saber que recursos necesitan sus empleados para desempeñar su tarea desde casa de forma productiva.

Esto también repercute en beneficio del trabajador, que a su vez está experimentando como la compañía le proporciona más herramientas y soporte que hace unos meses no le facilitaba en la oficina para aumentar su productividad.

Y la legislación se está adaptando a esta nueva circunstancia para que todo se desarrolle de forma correcta por ambas partes.

Todo esto ha favorecido a que las empresas redescubran los software de seguimiento de proyectos, control de las horas de conexión o para la medición de la productividad, entre otras opciones.

En muchas organizaciones empresariales se está empezando a evaluar la implantación de fórmulas mixtas, que permitan combinar el teletrabajo con el trabajo presencial, más por una reminiscencia de la antigua forma de trabajar, exclusivamente presencial.

Lo que es cierto es que en algunas empresas, en especial a las nuevas incorporaciones de empleados, una formula híbrida asegura que la persona desarrolle su sentimiento de pertenencia a la empresa.

Otro tema diferente, que trataremos más adelante en otro artículo, es que el teletrabajo nos ha demostrado que no es del todo eficaz y productivo, si no planificamos eficientemente. Es por ello que una de las primeras formaciones que el teletrabajador debería emprender, no es a usar la tecnología, sino a planificar su tiempo, a ponerlo en práctica y a saber ser flexible ante los retos cambiantes y volátiles, con esa planificación.

En cuestión de formación a los teletrabajadores y jefes o líderes de equipo o departamento, otra de las importantes es la de saber cuando y como utilizar las videollamadas con mayor calidad, ya que se suele utilizar en exceso, de forma improductiva y consiguiendo hastío por esta modalidad y, en consecuencia, a no producir correctamente en el teletrabajo.

Talento “allí donde esté”

Otra de los beneficios que obtienen las empresas con el teletrabajo, es la contratación de talento “allí donde esté” sin conformase sólo con los buenos trabajadores locales.

Es decir, no es necesario contratar a personal que resida en el mismo lugar donde se ubique la sede de la empresa, si no que nos permite poder tener acceso a una gran variedad de perfiles y añadir talento al negocio que de otra forma no sería posible.

Existen Pymes que les gustaría disponer de empleados con altos perfiles, sin importarles el sueldo a pagar, pero que no los pueden traer de otras ciudades alejadas ni de otros países, por su elevadísimo coste, por lo que al final se quedan con un candidato local, que puede acudir a la oficina. Esto, en muchas ocasiones, va en detrimento de la productividad general de la empresa, del posicionamiento o de la calidad del servicio ofrecido, por lo que gerencia, después de contratar el trabajador local, se siente desilusionado y frustrado con esa contratación, con todo lo que conllevará posteriormente en el trato entre dirección y empleado.

Y el teletrabajo soluciona este gran inconveniente.

Nueva cultura, nuevos valores, nuevas competencias

El nuevo paradigma que ha creado la pandemia, pasa por el teletrabajo, pero  con una nueva forma de pensar, una nueva cultura empresarial.

Y los nuevos valores para esta cultura digital son: confianza en las personas, transparencia, enfoque en resultados y espacios de trabajo compartidos. 

Para que la Pyme sea mucho más productiva, ya no es importante saber cuantas horas ha trabajado una persona, o por dónde ha navegado, ni cuantas escusas ha dado por ese trabajo. Como dice un buen colaborado, ya no es necesario “calentar la silla 8h al día”.

Esta nueva cultura potencia la confía y enfocarse sólo en resultados.

Por consiguiente debemos tener muy claro que el Teletrabajo, en la modalidad que sea, y siempre mirando hacia la productividad y las posibilidades de cada Pyme, llegó hace más de 2 décadas para quedarse y que ahora, con la pandemia, ha confirmado su gran versatilidad y su alta productividad.

Y la Pyme que en los próximos dos años no quiera adaptarse a los nuevos paradigmas y nueva cultura empresarial, tendrá que trabajar el triple para seguir manteniendo sus beneficios.

Pero no creo, personalmente, que duren más de 5 años trabajando igual que en la Pre-Pandemia. Deberán de ir cambiando su “misión” lo antes posible y adaptarse a lo que valla llegando.

Esto ya se ha visto en este año y medio de pandemia, que más de 45.000 Pymes han tenido que cerrar por no adaptarse a los nuevos modelos empresariales.

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