Compensación de las empresas al Teletrabajo

El Ministerio de Trabajo  quiere regular el teletrabajo para que, entre otras cosas, las empresas compensen al trabajador que están teletrabajando fuera de la oficina y usando recursos personales.

Según el ministerio “se trata de proporcionar regulación suficiente que dé respuestas a las diferentes necesidades (…) y un marco de derechos que satisfagan el principio de igualdad de trato en las condiciones profesionales, en especial la retribución incluida de la compensación de gastos, la promoción y la formación profesional, el ejercicio de derechos colectivos, los tiempos máximos de trabajo y los tiempos mínimos de descanso, la distribución flexible del tiempo de trabajo”

Y ya han saltado las protestas, en especial por los empresarios que no practican el teletrabajo con sus empleados, no saben realmente lo que es, o/y han estado mal asesorados.

Las protestas, las voces en alto y los golpes en la mesa, han venido de empresarios y asesores que aconsejan a sus clientes, que utilicen el trabajo remoto, aunque lo llaman Teletrabajo (porque actualmente el palabro vende), para que sus trabajadores puedan estar trabajando “en negro” desde casa, y cobrando un subsidio de algún tipo, o haciéndose pasar por autónomos.

O porque les es más cómodo para poder descontar sueldo en un futuro inminente, cosa que nadie queremos que esto no suceda.

Pero tengamos muy en cuenta que el Teletrabajador utiliza sus recursos personales para este tipo de trabajo en mucho de los casos: SU ordenador de casa, SU conexión a internet, SU impresora, y el resto de SUS recursos.

Esto tiene un desgaste y la empresa debe compensarlo, es lógico, como lo que se hace con el vehículo particular de un comercial, que la empresa paga un plus por desgaste, gasolina y mantenimiento (o debería), ya que esto es por convenio y por ley.

Pero tengamos en cuenta que el trabajo remoto es la parte más económica que le puede salir a un empresario, cuando tiene trabajadores desde casa. Pagar la conexión a internet para el envío y recepción de los mails con los trabajos a hacer, o la conexión esporádica semanal, quincenal o mensual a una video conferencia gratuita, no es un coste considerable para la empresa, más teniendo en cuenta que sólo deberían pagar la parte proporcional del uso de internet por parte del teletrabajor por el envío y recepción de esos mails.

Por una cantidad ínfima de incremento en el sueldo no es el motivo de la protesta, aunque así lo hacen.

Lo primero que se debe tener muy en cuenta saber que es realmente el Teletrabajo, ya que el envío de la faena por mail no lo es.

Si queremos que el trabajador no se queme y sea productivo, debemos regular el tiempo de trabajo que debe realizar, no excediendo en ningún caso de las horas estipuladas diaria y semanalmente por el gobierno y convenio.

Esta parte es sencilla de regular (bueno, si el empresario quiere o se lo imponen), y así evitamos jornadas reales de 10h diarias de los trabajadores en remoto.

Lo que debe asumir el empresario es el resto de recursos que este teletrabajador necesita para su día a día. Y no es el Trabajo Remoto de lo que hablamos, sino del Teletrabajo, que es realmente un gran avance para las pymes respecto a la productividad de los trabajadores que pueden hacer esta modalidad.

La empresa debe empezar a cuestionarse el que debe tener que suministrar una serie de recursos al teletrabajador, o debe compensar económicamente el uso de los recursos personales de este. Aunque esta segunda opción es la más factible, por norma general no está regulada ni compensada económicamente, por lo que los trabajadores con talento que teletrabajan, terminaran buscándose otra empresa de forma relativamente rápida.

¿Qué Recursos debe tener el Teletrabajador?

Esta parte es relativamente fácil de determinar, dependiendo de su función, trabajo a realizar y su movilidad.

A falta de poder ver las necesidades de cada caso (no, no son las mismas para todo el mundo, ya que difieren poco o mucho, dependiendo de su puesto de trabajo), podemos indicar los recursos genéricos para cada modalidad, “pueden” ser los siguientes.

Trabajo Remoto. En inglés  Remote working, es el tipo de trabajo en el que el teletrabajador es un usuario nómada, que no está en una oficina y suele estar en movimiento. Según el diccionario de Cambridge, dice “Una situación en la que un empleado trabaja principalmente desde su casa y se comunica con la empresa por correo electrónico y teléfono”. Y nada más.

Este tipo de trabajo es el mal denominado Teletrabajo y el más utilizado actualmente en España.

Según el gobierno de España, se calcula de que el 34% de los trabajadores (unas 730 mil personas, de los más de 22 millones de trabajadores), han seguido con sus quehaceres desde casa durante la las fase 0, estimándose que más del 80% han estado trabajando en estas condiciones (sobre los 580 mil trabajadores).

La empresa debe proveer al trabajador de un ordenador  (los podemos encontrar desde 200,- €), una conexión a Internet (por 35,- € mes, lo más básico de 30 Mb), un móvil o teléfono fijo (incluido el precio en la conexión a Internet) y acceso al correo de empresa.

Evidentemente el Trabajador Remoto suele tener en su domicilio todos estos elementos, por lo que la empresa debe compensar el uso de su material particular por el su uso, el desgaste y el mantenimiento.

Teletrabajo. En Inglés Teleworking, aunque también es llamado Telecommuting en Estados Unidos, es la modalidad por la que el usuario está en una ubicación física fuera de la oficina, aunque conectado a ella, como si no se hubiese desplazado. Según el diccionario de Cambridge, dice “La actividad de trabajar en casa, mientras se comunica con su oficina por teléfono, correo electrónico o internet”.

En esta modalidad, el usuario se conecta al servidor de la empresa, que lo ideal es que esté en cloud, para poder disponer de todos los recursos, como es información (conexión a ERP y/o  CRM, documentos…) que normalmente puede disponer si está físicamente en las oficinas.

Actualmente no hay ni el 20 % de teletrabajadores en España  que lo están utilizando (unos 140 mil trabajadores).

La empresa debe proveer de lo anterior indicado en el Trabajo Remoto, pero el trabajador debe tener una zona habilitada para este trabajo (no suele servir la mesa del comedor), lo más parecido a un despacho de trabajo. Si la empresa “obliga” a realizar este teletrabajo, lo ideal sería el mobiliario de este despacho corra a cargo de la empresa, o compensar económicamente el uso del material particular del trabajador.

Si el trabajador está muy alejado de la oficina, como en otra ciudad, comunidad autónoma o país, un coworking suele ser lo más económico para la empresa y, en muchas ocasiones, muy cómodo para el teletrabajador.

Con esta modalidad de trabajo, aparte de no perder tiempo en los desplazamientos a la oficina, el usuario no pierde tiempo de espera en recibir trabajo ni en que sea este supervisado.

Otra de las ventajas de este trabajo es la flexibilidad horaria, ya que se le suele pedir que haga las horas laborales preestablecidas, pero sin un condicionante de inicio ni finalización. Suele ser más un trabajo por objetivos o proyectos, que por horas trabajadas.

Está demostrado que la productividad del trabajador aumenta entre un 10% y un 25%.

Smart Working. Aunque lleva más de 10 años entre nosotros, es el nuevo descubrimiento de muchas empresas. Denominado “Trabajo Inteligente” hace referencia a aprovechar el potencial de las telecomunicaciones para los trabajadores lejanos.

Hasta hace poco sólo era utilizado por multinacionales o grandes empresas, para tener en nómina a trabajadores con un alto nivel de talento, sin importar su ubicación geográfica. Por lo que es habitual estar en contacto permanente entre estos trabajadores de otros continentes, codo a codo, en proyectos con compañeros de equipo de Barcelona, Madrid, Sevilla… por poner ejemplos.

Esta modalidad de trabajo es la más acertada en muchos de los casos, pero curiosamente no llega ni a 10 mil trabajadores en toda España que lo esté utilizando.

Por norma general los teletrabajadores que usan esta forma de trabajar, lo hacen por objetivos, por proyectos finalizados, y no por horario, ni fijo ni flexible.

No sólo deben tener todos los recursos que la empresa puede ofrecer como en el anterior caso, sino que deben estar, en la mayoría de los casos, conectados 100% con las oficinas, mediante teléfono ID de marcado rápido (como si estuviese en un despacho dentro de las oficinas), conexión constante de videoconferencia, conectado a la telefonía y con conexiones múltiples (Office 365 lo tiene incluido en su licencia) y mensajería interna, para mensajes de texto rápidos.

Todo esto, incluyendo lo indicado en el Teleworking, debe ser suministrado por la empresa, en espacial las licencias de los programas de comunicaciones.

Y en el caso de que sea el usuario el que lo ponga a modo personal, será por cuenta de la empresa que lo compense mensualmente.

Con esta modalidad se consigue una productividad del trabajador por encima del 20%, llegando en algunos casos hasta un 40% que el realizado si se hiciera en las oficinas. Hay que tener en cuenta que se evitan distracciones y los “yaque” (ya que estas aquí, puedes hacer…), que hace que duplique o triplique el tiempo de ejecución de los proyectos en curso.

Resumen

En este caso el resumen es bien sencillo: es la empresa la que debe proveer de todos los recursos necesarios a los tele trabajadores, o si los pone el teletrabajador, compensárselos mensualmente.

Lo único que se requiere es que la empresa se conciencie en que debe determinar que nivel de implicación desea ofrecerle al trabajador y el tipo de trabajo que quiere que realice, si por trabajo realizado, por horario o por objetivos.

Share