Falacias sobre el Teletrabajo

Bulos por Internet los hay en todas partes y de todo tipo, en especial por gente mal informada, que dan como bueno los cuchicheos de la máquina de café o comentarios por medio del juego del teléfono.

Como el Bulo, difundido por algunos políticos, de que Ángel muñoz (más conocido como “Jordi ENP”, actor de cine para adultos), que es médico y que ha muerto por el Coronavirus (y posiblemente una vez cada quince días, desde el inicio del confinamiento).

Y las falacias sobre el Teletrabajo, no iban a ser menos.

¿Qué es una Falacia?

Según la RAE (Real Academia Española de la Legua), dice que Falacia es “engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien”, y en las extrañas circunstancias que estamos viviendo con la crisis sanitaria, es un buen momento para lanzar bulos de que el Teletrabajo es una pérdida de tiempo y dinero, y un preámbulo para los despidos.

Por lo que las mentiras sobre el teletrabajo, no hay una solamente, sino que llegan a más de media docena de ellas, a cual peor y a cual más equivocada.

Aunque el conjunto de las creencia errónea más extendidas hablan prácticamente de lo mismo, las que dicen que reduce la productividad y que merma la comunicación entre el teletrabajador y la empresa.

Pero mejor comentar las que más habitualmente podemos encontrar en comentarios de “reconocidos periodistas”, de “telepolíticos entendidos del tema” y de “youtubers con escasa incidencia” que por aumentar su cuota de seguidores, son capaces de hablar de temas que desconocen por completo.

En que punto estamos

Gracias al Covid-19, se ha conseguido que el teletrabajo pase de ser un privilegio a una necesidad.

Antes de la crisis sanitaria existía un 4,5%, algo menos de 1 millón de trabajadores españoles, que habitualmente se conectaban a distancia para desempeñar su trabajo, no sólo con teletrabajo, sino incluso con la modalidad de trabajo remoto. Desde el inicio de la Pandemia hasta ahora, aunque casi se ha doblado el número de profesionales con esta modalidad (más o menos el 7% unos 1,5 millones de teletrabajadores, según el Gobierno de España) todavía estamos muy lejos de los que lo hacían antes de marzo del 2020 en Francia (25% con 7,6 millones de trabajadores) o Reino Unido (26% con 9 millones de trabajadores).

Lo ideal, y a lo que antes o después llegaremos, es que esta situación excepcional de confinamiento dará lugar a un cambio culturaly de mentalidad laboral en nuestro país, mediante una mayor aceptación del teletrabajo como modalidad laboral.

Falacias más habituales

Para llegar a una equiparación como Francia o Reino Unido, lo primero es conocer que es real y que no lo es sobre el Teletrabajo.

Para ello explicaré cuales son los bulos más extendidos y la realidad que esconde.

-Trabajar a Distancia pone en riesgo la Productividad

Debido a la gente que “sabe mucho del tema” (como se ha dicho antes, “profesionales altamente informaos”), se suele identificar erróneamente al teletrabajo como Trabajo Remoto, también llamado multitasking.

El error principal reside en que cuando se hace el trabajo remoto se suelen desempeñar otras tareas, como cuidar de la familia (padres, hijos, familiares enfermos…) o hacer tareas del hogar (cocinar, limpiar la casa…). “Nos creemos que somos capaces de atender varias cosas al mismo tiempo, pero la multitarea afecta a la eficiencia y es importante aprender a gestionarlo“, asegura Manel Fernández, Profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y especialista en psicología laboral y bienestar en el trabajo.

La realidad es que si realizar este multitasking, el trabajo remoto, suele dañar a la productividad, ya que tienes que compaginar todas estas tareas.

En cambio el teletrabajo, gracias a que la rutina y agenda es la misma que cuando trabajas en una oficina, ya que realmente estás en ella virtualmente, con horario flexible, pero sin interrupciones o distracción alguna, es mucho más productivo y eficiente, ya que se dedican menos horas para sacar adelante mucho más trabajo.

Un teletrabajador debe ser responsable, que es una tendencia innata a funcionar mejor cuando los jefes o líderes de equipo confían en ellos.

A esta confianza debemos sumarle el correcto uso de las herramientas tecnológicas y digitales para esta modalidad de trabajo (en otro artículo más adelante hablaré de ello), permitiendo que se mantengan los niveles de productividad necesarios en algunas empresas.

-El teletrabajo mejora la conciliación

Esta creencia viene de la confusión con el Trabajo Remoto.

Trabajar desde casa remotamente es más cómodo en muchos aspectos, ya que evita los desplazamientos o el comer fuera de casa, pero suele prolongar los horarios de trabajo, llegando en muchos casos a la disponibilidad 24/7.

En cambio el teletrabajo, que para ello debemos haber establecido en agenda las rutinas de trabajo adecuadas, esta disponibilidad 24/7 desaparece y permite al trabajador realizar sus horas laborales, de una forma algo más flexibles, sin acumulación en el tiempo, empezando a trabajar en una hora prefijada y no terminando más allá de la hora agendada.

Esta compaginación de la agenda permite primero cuidarse uno mismo y luego centrarse en el trabajo, por lo que podemos realizar el trabajo previsto (por ejemplo) por la mañana, mientras que por la tarde hacer deporte, sesiones de relajación/meditación, leer… O al revés.

-Teletrabajar no requiere una rutina

Otra de las frases lapidarias de los periodistas de Internet.

Como ye he indicado antes, si se requiere y mucha. La productividad en el teletrabajo es más una concienciación de autodisciplina, un cambio cultural y de mentalidad laboral, como se ha indicado al principio del artículo.

Si agendamos correctamente esta rutina al horario flexible del que podemos disponer, nos podemos adaptar a los objetivos de trabajo.

Personalmente prefiero contactar con clientes a primeras horas de la mañana, dejar para última hora de la mañana el trabajo creativo, y para la tarde, todo el trabajo administrativo. En mi caso es más por una disponibilidad del tipo de clientes y prospectos que tengo, que no por una elección de preferencias. Pero es un ejemplo de rutina para el teletrabajo.

Si tenemos en cuenta que realmente estamos en la oficina de una forma virtual, para teletrabajar debemos prepararnos mentalmente de la misma forma: la agenda, la rutina, el espacio físico específico para el trabajo a desempeñar… Respecto al espacio físico debemos tener muy claro que debemos tenerlo separado del espacio de ocio. No podemos mezclarlo, ya que nos distraerá más de lo que podemos desear.

En definitiva, el teletrabajo implica concentración y estar con la dima disposición y disponibilidad que si estuviésemos físicamente en la oficina de la empresa que nos ha contratado.

-Es posible teletrabajar desde cualquier lugar.

Trabajar desde cualquier lugar, como en un parque, el pueblo o la playa o es teletrabajo, es trabajar remotamente. Todavía hay gente que sigue creyendo que son lo mismo las dos modalidades de trabajo.

La realidad es que el teletrabajo exige unos requerimientos físicos y tecnológicos mínimos.

Lo cierto es que teletrabajar no es estrictamente necesario hacerlo desde casa, pero si desde donde hayan conexiones adecuadas.

Esto significa que podemos hacerlo desde la zona habilitada para ello en cas (si, debemos habilitar una zona de trabajo, como si de un despacho se tratase), o desde un coworking, algo que también se agradece y que podemos conocer a otros profesionales que nos podrán echar un cable en algún momento determinado.

Personalmente además de mi despacho en casa, antes de la crisis sanitaria usaba un coworking en la zona de Diagonal/Paso de Gracia de Barcelona (aunque en la zona hay más de 10, pero esto va por gustos del ambiente que podamos encontrar), y una cafetería con buena conexión wi-fi cerca de casa, con gente muy agradable, sin bullicio excesivo y me permiten estar horas con sólo tomar un cortado. Las herramientas necesarias para trabajar las tengo en el PC de sobremesa de casa y en el portátil las herramientas para poder hacer reuniones remotas y conexión a la nube para trabajar simultáneamente en equipo.

-Hay poca comunicación con el resto del equipo

El principal rechazo a la normalización del teletrabajo en las empresas, suele ser la creencia generalizada de que esta forma de trabajar no se puede controlar al trabajador, lo aísla y dificulta la comunicación con el resto del equipo.

La realidad es que aunque haya menos contacto personal, no significa que haya menos comunicación y es recomendable establecer protocolos en procesos y herramientas para evitar esto.

Tener herramientas para reuniones virtuales presenciales, para trabajar en documentos de forma simultánea o tener las agendas públicas, garantizan la comunicación, las reuniones de equipo o las llamadas a clientes.

Lo único que se puede echar en falta, es el tomar el café con los compañeros. Pero esto es solucionable, ya que se debe agendar una o dos veces al mes una reunión con todo el equipo remoto, o la parte que pueda desplazarse sin coste, en la oficina, para tener el contacto humano y para tener conversaciones entre colaborador y líder de equipo, de forma más personal.

Si tenemos compañeros de equipo con diferentes franjas horarias, es aconsejable hacer coincidir parte de la jornada laboral de todos ellos. En estos casos, las reuniones presenciales con los trabajadores más alejados territorialmente, deberán ser entre 1 y 4 al año. Es aconsejable una reunión trimestral, para encaminar las funciones y proyectos más cercanos.

La gente necesita socializar y estar conectada, por lo que las empresas deberán diseñar la aproximación a los miembros del equipo“, destaca el profesor Manel Fernández de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya).

-El teletrabajo implica una gran complejidad técnica

Cada vez que leo u oigo esto (y desgraciadamente es demasiado usual), tengo claro que quien lo dice no tiene ni idea de TI o que se piensan que la informática todavía está como a finales del siglo XX, más concretamente antes del síndrome del apagón del 2000, que desde primeros de 1998 hasta el 31 de diciembre de 1999, trajo de cabeza a muchos escépticos y provoco muchas úlceras a gerentes.

Una época en la que conseguir una conexión era casi exclusivamente con un modem, ya que tener un router sólo se lo podían permitir ciertas empresas con un alto valor de liquidez, ya que tenían que tener a un equipo de técnicos informáticos en nómina.

Actualmente tenemos una gran cantidad de soluciones tecnológicas y plataformas digitales en la nube, que nos permite compartir información, trabajar simultáneamente en un mismo documento o ponernos en contacto con otros empleados. A más, esta conexión a internet en el 75% de los domicilios particulares de España es una realidad. Y el 5G está empujando fuerte, a precios de saldo.

El correo electrónico, los sistemas de videoconferencias se llevan usando desde finales del Siglo XX, por lo que las comunicaciones para los trabajos remotos a día de hoy (y para teletrabajos de bajo coste y conectividad programada)m los podemos tener gratis o casi, en plataformas como Skype o Zoom, para videoconfrencias, o Trello para gestores de tareas.

Si además queremos tener asegurado que estamos cumpliendo la normativa en torno a la protección de datos, la seguridad de la información será la que nos implique en plataformas más caras o más económicas.

La empresa debe dotar de las herramientas necesarias al teletrabajador y, sobretodo, formar a estos en el uso de estas herramientas y en la autodisciplina de la agenda laboral.

-Eres tu propio jefe

Otro de las grandes falacias del teletrabajo (o el más grande, posiblemente), ya que por ausencia de la presencia física del responsable del teletrabajador, la creencia de que el empleado se convierte en su propio jefe está latente.

La realidad en que el teletrabajo no modifica la jerarquía de la compañía ni la cadena de reporte de tareas.

La autodisciplina se convierte, en este sentido, en la base de un trabajo eficaz.

Cuando se teletrabaja, no justificamos el trabajo por el simple hecho de nuestra presencia en la ofician, sino en cumplir con los objetivos marcados. Y es por ello que esta modalidad suele ser más productiva.

Yo mismo he tenido personas a mi cargo que eran muy puntuales en la entrada y salida del trabajo, pero no terminaban nunca ningún proyecto o tarea encomendada, o los alargaban tres veces más que cualquiera del resto de compañeros.

Como se puede ver, la autodisciplina es básicamente el eje central del teletrabajo, pero es importante mantener la calma, respirar profundamente, meditar sobre ello y, a la hora de trabajar, concienciarse de que estamos en un equipo con un mismo objetivo, ser responsables y no generar más trabajo de los nos puedan encomendar.

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